Mundo de los Microbios
El Mundo de los Microbios es un programa educativo que consta de PodCasts semanales dirigidos a mejorar la comprension y apreciacion del rol vital que los microorganismos juegan en nuestro planeta y promover la microbiologia. El Mundo de los Microbios produce 52 programas unicos anualmente que resaltan los procesos de descubrimiento, cambios historicos en la investigacion, asi como una variedad de carreras cientificas en la industria, academia y el gobierno. Cada episodio de PodCast incluye segmentos con cientificos de vanguardia y es revisado por un panel de cientificos con peritaje en diferentes campos de investigacion para asegurar la confiabilidad del contenido.

A continuación: Células electroquímicas y microorganismos de los sedimentos oceánicos, cerdos probióticos, y focas de la Antártida y una enfermedad del hombre.

En el capítulo de esta semana de El Mundo de los Microbios comenzaremos con este reportaje sobre las baterías microbianas.

Células electroquímicas y microorganismos de los sedimentos oceánicos

A los oceanógrafos les encantaría poder colocar sensores en las profundidades de los océanos y dejarlos allí abajo para realizar estudios a largo plazo. Pero todavía no pueden hacerlo porque lo único que logra impulsar estos sensores son las baterías.

Mark Nielsen, graduado por la Universidad del Estado de Oregón, dice que las baterías son económicas y seguras. El problema es que se agotan y necesitan ser reemplazadas. La vida de una batería típica de un instrumento es de alrededor de un año.
           
Nielsen está trabajando en pilas capaces de funcionar con microorganismos que habitan en el océano. Un lado del circuito recoge los electrones producidos por las bacterias del sedimento del fondo marino, mientras que el otro combina estos electrones con oxígeno e hidrógeno para formar agua. Así se produce la suficiente energía como para alimentar un sensor – en teoría.

Nielsen afirma que, teóricamente, estos dispositivos deberían ser una fuente inagotable de suministro una vez que comienzan a generar energía, pero hasta ahora se hallan limitados por la durabilidad de los instrumentos. Entre otros problemas se produce la corrosión de los cables.

Cree que los ingenieros resolverán estos temas. Hasta el presente él y sus colegas han demostrado que las pilas funcionan en lugares donde existe una actividad microbiana alta, pero quieren ampliar su alcance. También planean probar la pila con sensores reales. ¿Su primer proyecto? Seguir las migraciones de las tortugas.

Cerdos probióticos

En Europa, al igual que en los Estados Unidos, sólo los cerditos más sanos llegan al mercado. En la Unión Europea Salmonella es prevalente en las poblaciones de cerdos. Y un cerdo es una fuente de salmonelosis para los consumidores. En estos momentos los científicos están comenzando a estudiar la terapia probiótica, no para el hombre sino para los cerdos.

Cuando una intuición se enfrenta al método científico, a menudo pierde la intuición. Pero no ha sido así en el caso de la prueba probiótica con los cerdos.

En Irlanda, Collin Hill, profesor de la University College Cork, observó que algunos cerdos de piaras infectadas con Salmonella no enfermaban. ¿Cuál era el secreto? Hill aisló bacterias intestinales procedentes de los cerdos sanos y preparó con ellas un pienso probiótico especial. Los probióticos son bacterias vivas que pueden beneficiar a su hospedador.

Los cerdos alimentados con leche desnatada con probióticos resistían Salmonella y ganaban peso. Los cerdos infectados que se alimentaban sólo con leche desnatada enflaquecían.

Hill afirma que el experimento funcionó casi tan bien como lo imaginara puesto que partió de la hipótesis de que las bacterias del intestino podrían ofrecer alguna protección contra Salmonella y sus ensayos probaron que tenía razón.

Existen aún muchas preguntas por contestar –incluyendo la más importante: ¿Cómo hacen los probióticos lo que hacen? Hill y sus colaboradores continúan con sus investigaciones.

Focas de la Antártida y una enfermedad del hombre

Unos investigadores dicen haber encontrado en focas del Antártico una cepa virulenta de la bacteria Escherichia coli, asociada a humanos. También se han encontrado cepas humanas de Salmonella y Campylobacter en focas y pingüinos.

Bjorn Olson, profesor del hospital de la Universidad de Upsala en Suecia, cree que las bacterias pueden proceder de las bases de investigación establecidas en el continente.

Olson considera que si no se tiene cuidado con los residuos humanos en estas bases científicas, o si las aguas residuales se vierten directamente a las aguas de alrededor, pueden transferirse diferentes patógenos a la fauna silvestre de la zona.

El Tratado de la Antártida exige a las bases de mayor tamaño tratar sus aguas residuales, pero Olson dice que esto puede que no sea suficiente para evitar que las bacterias contaminen el  medioambiente.

No está claro qué efecto, si lo tienen, ejercen estos patógenos sobre la fauna antártica. Pero Olson asegura que, como probablemente vivirá más gente en la Antártida en un par de décadas, es preciso realizar más investigaciones en relación con la  contaminación microbiana.

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Category:general -- posted at: 10:13am PDT

MdlM76 (6.5 min.)

A continuación: el plasma como agente antimicrobiano, la hora del té, el tiempo frío difunde la gripe, y el apéndice tiene su función.

El plasma como agente antimicrobiano                   

El plasma es el gas con carga eléctrica que se encuentra en algunas pantallas de televisión de alta gama y en nuestro sol. Y en el futuro el plasma podría servir también para algo nuevo: matar a los microbios infecciosos. En este sentido un equipo dirigido por Gary Friedman de la Drexel University ha descubierto que el plasma puede inactivar los microbios de la piel en unos segundos a base de interferir en su reproducción.
                               
Friedman afirma que si las bacterias no se reproducen, significa que tampoco pueden metabolizar ni comer; no hacen nada.
   
A diferencia del plasma solar, el que emplea Friedman no produce quemaduras. Y parece matar los microbios mucho antes de que llegue a afectar las células de la piel. Aparentemente el sistema es seguro, aunque Friedman dice que se necesita investigar más antes de poder usar el plasma en ensayos con humanos.
                   
Señala que esta técnica funciona contra muchos tipos de bacterias, incluyendo los estafilococos resistentes a los fármacos, en diferentes modelos animales.

La hora del té
               
¿Le apetece un perrito caliente para el almuerzo? ¿Y qué tal si lo acompañamos de una taza de té con miel?

Daniel Fung, un microbiólogo de la Universidad Estatal de Kansas, y sus colaboradores han descubierto que cuando se añade miel negra de flores silvestres al té verde o al té de jazmín, la mezcla tiene potentes actividades antimicrobianas.  Cuando se enfrenta con Listeria monocytogenes o Escherichia coli O157:H7 en un tubo de ensayo, la mezcla de té y de miel es capaz de matar a ambas bacterias, que son conocidas por causar intoxicaciones alimentarias. 

Cuando los investigadores aplicaron la mezcla de té y de miel a perritos calientes comerciales, descubrieron que reducía los niveles de Listeria de un modo tan eficaz como en el laboratorio. El preparado también la mató en lonchas de pechuga de pavo. 

Fung afirma que el té y la miel tienen propiedades antimicrobianas cuando se usan por separado pero que el efecto es más potente cuando se combinan. Por lo tanto los bebedores de té que le han añadido miel desde hace tiempo para mejorar su sabor, quizás hayan estado obteniendo un beneficio adicional.

El tiempo frío difunde la gripe
                   
Todos conocemos que el invierno es la estación de la gripe y ahora los científicos creen saber porqué.

Peter Palese, de la Escuela de Medicina del Monte Sinaí de New York, ha estudiado la propagación de la gripe en cobayas. Los animales se mantuvieron a diferentes niveles de humedad y a temperaturas que variaron entre 5 y 30 grados centígrados –es decir, entre 41 y 86 grados Fahrenheit.

Palese dice que descubrió cómo el virus de la gripe se transmitía mucho mejor a temperaturas bajas - a 5 ºC- y que sorprendentemente no se contagiaba a 30ºC. El virus además se propagaba mejor a una humedad relativa baja que a una elevada.

Palese piensa que una combinación de estos factores puede explicar porqué el frío y la sequedad favorecen la dispersión del virus de la gripe. En estas condiciones el virus es más estable y el mucus del hospedador más denso, lo que hace que el virus no sea eliminado fácilmente. Así que el virus permanece durante un tiempo más largo en un estado que facilita la propagación de la gripe.

Palese señala que quizás nuestras abuelas tuvieran razón cuando nos decían que nos abrigáramos para no pasar frío.
   
El apéndice tiene su función
                   
Un apéndice sano es algo mucho más importante que un superfluo pie de página en la anatomía humana. Ahora los científicos piensan que sí tiene una razón de ser, la de cultivar bacterias beneficiosas para repoblar el intestino cuando éste ha perdido todas las bacterias buenas.
                               
Remetido en una zona debajo del intestino grueso, se ha considerado durante mucho tiempo que el apéndice es algo de lo que se puede prescindir. Pero William Parker, profesor de la Duke University, cree que no es así.

Propone que el apéndice es un lugar donde se conservan y mantienen las bacterias beneficiosas normales y que, en caso de una emergencia, tales bacterias se pueden liberar al sistema digestivo como un mecanismo de suministro de apoyo.
                           
Parker considera que esas situaciones de emergencia podrían incluir un brote de disentería o de cólera, que siguen siendo problemas importantes en los países en vías de desarrollo, o un caso de intoxicación alimentaria en los Estados Unidos.  En la mayoría de nosotros el intestino se repuebla de forma natural con bacterias debido a que tenemos una estrecha proximidad con otras personas. Pero en las áreas rurales, donde la densidad de población es más escasa, el apéndice puede ser la única fuente de estos microbios beneficiosos.

No obstante si el apéndice se infecta debe ser eliminado, pues la apendicitis puede ser mortal.

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A continuación: Un estudio sobre las tacitas de bebé; las áreas higienizadas de la NASA; y los científicos investigan sobre la adicción al chocolate.

Un estudio sobre las tacitas de bebé

El microbiólogo Randy Worobo, de la Cornell University, plantea una pregunta a los padres: ¿cuantas veces nos servimos un vaso de leche, lo dejamos fuera del frigorífico todo el día y luego nos lo bebemos?
       
No muy a menudo. Sin embargo es frecuente que los padres llenen por la mañana unas tacitas para que los niños vayan dando sorbitos a lo largo del día. Worobo dice que, en el caso de la leche, esta costumbre puede ser una buena receta para una intoxicación alimentaria. Los patógenos comienzan a crecer rápidamente tan pronto como la leche alcanza los 40 ºF (4 ºC).

En un estudio financiado por Thermos, Worobo descubrió que en las tazas normales sin aislamiento la leche alcanzaba esa temperatura muy pronto. De hecho los patógenos comenzaron a multiplicarse sólo en cuatro horas. En cambio las tazas con aislamiento mantuvieron la leche fría durante 16 horas.
                                       
Worobo nos dice que a las 16 horas en las tazas sin aislamiento o con un aislamiento pobre se detectaron 5,000 veces más patógenos que en las tazas con un sistema de aislamiento correcto.
                           
Señala que puede que el sistema inmune de los niños muy pequeños no sea capaz de combatir todos estos patógenos. Pero evitar el problema es fácil – solo hay que esterilizar las tazas entre uso y uso, mantenerlas refrigeradas cuando contienen líquido o emplear tazas con aislamiento. Las tazas con agua o con zumo no presentaron el mismo problema. ¿Qué hay en la taza de su niño?

Las áreas higienizadas de la NASA
               
Investigadores de la NASA afirman que las zonas higienizadas, que se usan para el ensamblaje y la preparación de los vehículos espaciales, contienen una sorprendente cantidad y variedad de microorganismos.

Kasturi Venkatewaran, un científico que trabaja en el laboratorio de motores a reacción de la NASA, inspeccionó junto con sus colaboradores esas áreas higienizadas en tres centros de la NASA. Tales zonas se mantienen limpias mediante filtros que eliminan las partículas y los operarios que trabajan en ellas llevan ropa protectora. Pero un escaso número de partículas no significa un bajo número de microorganismos.

Venkatewaren señala que se detectaron alrededor de 120 tipos diferentes de microorganismos, la mitad de los cuales no han sido clasificados.

Estos investigadores en vez de usar los métodos tradicionales de cultivo emplearon una prueba más sensible que detecta el material genético común a todos los microorganismos. Esta técnica encontró tipos de bacterias que prosperan en condiciones extremas de baja disponibilidad de nutrientes.

El determinar lo que vive en estas áreas higienizadas puede ayudar a la NASA a desarrollar mejores métodos de limpieza para los vehículos espaciales, lo que es de vital importancia si éstos se envían para saber si existe vida en otros planetas.

Dicho de otro modo, es necesario conocer lo que enviamos arriba para que, cuando regrese abajo, podamos distinguir lo que es un mero habitante de la Tierra y no tomarlo como signo de vida en otros planetas. 

Los científicos investigan sobre la adicción al chocolate.

Un estudio reciente señala que algunas personas son adictas al chocolate, mientras que a otras les tiene sin cuidado. Es posible que lo que distingue a estos dos tipos de personas tenga algo que ver con los microorganismos que contienen sus respectivos cuerpos.

Los amantes del chocolate tienen en su intestino bacterias que son diferentes de las que presentan las personas que no toman este alimento. En un estudio se compararon  dos grupos distintos de personas sanas: un grupo tomaba diariamente chocolate y el otro nunca. Los productos metabólicos presentes en cada grupo fueron bastante distintos.

Sunil Kochhar, director del Centro Nestle sobre Investigación Metabólica de Lausanne en Suiza, afirma que los que comían chocolate tenían menores niveles del colesterol malo. Además en su intestino había microorganismos diferentes respecto al grupo no comedor de chocolate.
               
Afirma que, aunque se trata solamente de un estudio preliminar, este tipo de análisis permite a los investigadores empezar a comprender la relación que existe entre la dieta, la microbiota intestinal y las perspectivas de salud de la gente.

Kocchar indica que lo que realmente intentaba este estudio era mejorar la salud pública a través de alimentos de diseño. Según él, la parte más difícil del trabajo fue encontrar gente a la que no le gustaba el chocolate.

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Category:general -- posted at: 9:21am PDT